Autozodiaco

En 1968, cuando todavía trabajaba con su padre en su empresa de construcción, Mario Zodiaco vio la película Il caso Thomas Crown, en donde el protagonista Steve McQueen utilizaba un buggy. Fue un amor a primera vista. Volvió a ver la película otras 4 veces y empezó a soñar con que quizá algún día podría poseer uno.
Dado que no se entendía demasiado bien con su padre en el trabajo, ese mismo año Mario, decidió separarse y abrir su propio negocio. Como su pasión desde siempre había sido su amor por los motores, con poco dinero y mucho sacrificio, abrió en Bologna un pequeño negocio de compra-venta de automóviles de todo tipo, que denominó All Cars.
La idea del buggy seguía latente en la mente de Mario y cuando tuvo ocasión, se compró en California un kit básico del buggy más clásico de la Dynamic, el Deserter, y lo mandó a Italia. Cuando llegó, empezó a montarlo para ver como era por dentro, con la intención de venderlo posteriormente para sufragar el enorme gasto que para él había representado su compra en aquella época.
Finalmente, en septiembre de 1968 el buggy estaba listo para salir a la calle y realizar las pruebas. Fue fantástico, la sensación de ligereza y libertad era increíble. Todas las expectativas puestas en aquella criatura se cumplieron y Mario se sentía como un Rey.

Llegó a su casa y aparcó en la puerta (vivía en el centro de Bologna). Empezó a oír constantes toques de claxon procedentes de la calle, pensando que se trataba de un accidente, se vistió para ver lo que sucedía, cuando abrió la puerta no podía dar crédito a lo que veían sus ojos: el tráfico estaba bloqueado porque un grupo de personas estaba mirando su flamante buggy. En aquel momento intuyó el potencial de aquella máquina, y empezó a dar los primeros pasos para introducirla en el mercado, y se puso en contacto con Beppe Seragnoli, propietario de la empresa Mariver, constructora de barcos de vela.
Mariver fabricó dos carrocerías. Ahora había que preocuparse por obtener todos los demás elementos fundamentales para el Buggy. El trabajo fue titánico, especialmente si se tiene en cuenta que el dinero del que disponía era poquísimo y que durante el día para poder sobrevivir tenía que seguir vendiendo automóviles.

En mayo de 1969 disponía de dos automóviles y había encontrado a todos los proveedores que hacían falta para iniciar la producción de los Buggies. Pocos días después, se constituyó la sociedad Autozodiaco S.R.L. para la construcción de automóviles y fusionó los dos nombres, All Cars y Autozodiaco y las ventas se iniciarían en el pequeño salón de exposiciones de la All Cars.
En noviembre de 1969 presentó su buggy en el Salón del automóvil de Turín. La afluencia de visitantes fue muy numerosa y los acontecimientos se sucedieron de forma muy rápida. Ahora, todo el mundo quería un buggy, cantantes, actores, personajes del mundo del deporte, etc…, y con la colaboración de las agencias de publicidad la fama del producto se había disparado.
El problema ahora era la homologación del coche. El Ministerio de Trasportes vinculaba el permiso de homologación al interés oficial de la Volkswagen, que lo consideraba potencialmente peligroso.
La Volkswagen, en ningún momento se mostró favorable a la construcción en serie del buggi con sus motores, por lo que al solicitar el permiso de homologación para una producción en serie patrocinada oficialmente, éste, fue denegado.

Podemos imaginarnos su desesperación: el tema se resistía, la fortuna a un paso, y no podía hacer nada. Mario, se prometió que encontraría la manera para encontrar una solución que obviara ese problema. Se traslado a Roma, a la sede del Ministerio del Trasporte y solicitó consultar todos los expedientes de homologaciones concedidas entre 1945 y 1969; encontró concesiones para tractores, bicicletas, etc, finalmente tras cuatro días de investigación encontró una que sentaba jurisprudencia en 1947 en la que se concedía licencia para transformar camiones americanos en escavadoras, etc, y encontró la manera legal de superar el escollo.
En efecto: en octubre de 1969 se concede la homologación *AZ 00001* el sueño se estaba volviendo realidad. Ahora se planteaba otro problema: donde construir los buggys y con que dinero. Mario, se asoció con su amigo, Paolo Pazzaglia, cuya profesión resultaba un tanto extraña, Play Boy, pero pertenecía a una familia boloñesa muy conocida y acomodada con el que llegó a un acuerdo por el cual no tenía que preocuparse de nada, solamente de la financiación necesaria para producir los coches y así poder llegar más tarde a la autofinanciación.
Afortunada o desafortunadamente, cuando se anunció a todos los potenciales clientes de los buggies que se iniciaba la producción en serie, se recibieron en pocos días 109 pedidos con los cuales se conseguía la tan esperada autofinanciación.

Paolo Pazzaglia no se había preocupado de nada, sin embargo seguía siendo el propietario del 50% de Autozodiaco. Por motivos comerciales la empresa llevaba el nombre de Zodiaco y obviamente la prensa no hablaba de Pazzaglia. Pazzaglia empezó entonces a criticar y a desacreditar a Zodiaco abierta y gratuitamente hasta tal punto que Zodiaco se vio obligado a liquidarlo comprándole su parte de la Compañía.
Extrañamente, Pazzaglia aceptó de forma inmediata su salida y liquidación por una cifra que para la época era enorme, unos 80 millones de liras.
De repente, una mañana el director de producción llamó por teléfono a Zodiaco para avisarle de que había desaparecido del garaje de la oficina el primer buggy, concretamente con el número de serie AZ 00001. Llamaron a la policía y pusieron la denuncia correspondiente. Al día siguiente hubo un chivatazo que decía que el Buggy número uno se encontraba en el garaje de Paolo Pazzaglia. Zodiaco se trasladó a la Villa de Pazzaglia con su máquina fotográfica preparada y cuando se abrió la puerta del garaje apareció el buggy. Obviamente lo fotografió y con la foto volvió a la policía la cual obtuvo una orden de registro de la casa por el secuestro del buggy. Pero el número de serie había sido cambiado y en su lugar estaba impresa una nueva sigla.
Pocos días después se creó la empresa Automirage. Pazzaglia alegó que por motivos personales no había podido continuar con el ensamblaje de los buggies, en otras palabras el ex amigo y ex socio de Zodiaco le había robado el buggy número uno de forma muy particular y minuciosa y lo tenía preparado para ser rápidamente homologado como el nuevo Mirage de Automirage.

El plan de Pazzaglia, era perfecto: Había dejado a Zodiaco sin talleres en donde construir los buggies, con poquísimos recursos y por si fuera poco conocía toda la organización de ventas. Afortunadamente, a los pocos días, Zodiaco llegó a un acuerdo con el propietario de la Giannini, que en aquella época se dedicaba a preparar los Fiat 500 e iniciaron inmediatamente el ensamblaje del primer modelo de Autozodiaco, el Deserter, en la factoría de Roma.
Ensamblar los Buggys en Roma era una auténtica agonía y la fábrica se trasladó finalmente a Pianoro, a 8 km de Bologna.
Los Deserter de Autozodiaco (habían heredado hasta el nombre del Buggy de la Dynamic americana), disponían de una numerosa lista de opciones; ruedas, capota, techo duro, tipos de frenos, pintura, etc. Su peso aproximado era de 541 Kg.

En 1972, tras haber fabricado 700 Deserter, fue presentado el Damaca, un Dune Buggy deportivo con un aspecto muy automovilístico, diseñado por Tom Tjaarda. El diseño de la parte posterior estaba ligeramente inspirado en el Pantera de De Tomaso. Estaba equipado con motores de 1.500 y 1.600 cc y su precio era de 1.798.000 liras.
El nombre de Damaca vino dado por un concurso organizado con ocasión del Autosprint por un tal Carlo Maddalena de Palermo. DA.MA.CA. es la composición de: DA.MA: (por maddalena) y CA. (por Carlo).
Al Damaca le siguió otro modelo deportivo, el Squalo, con frontal aerodinámico que tenía un precio de 1.398.000 liras. También en 1972 fue presentado el Kit de transformación California para VW.

La ultima propuesta de Autozodiaco fue el Kirby, con mecánica Škoda de 1.000 y 1.100 cc. Škoda deseaba construir un Buggy con su mecánica. La carrocería era del tipo clásico con una amplia toma de aire frontal. Era anunciado a un precio de 1.300.000 liras con mecánica nueva. A este coche se le podía adaptar un interesante e ingenioso sistema para las ruedas posteriores del buggy para circular sobre la nieve.
Las ventas no iban mal y en 1973, Zodiaco contactó con BMW Italia con la cual llegó a un acuerdo para la distribución exclusiva de sus coches a través de su red de ventas. En ese mismo año Zodiaco compró una pequeña fábrica en Rubiera (entre Modena y Reggio Emilia) y fundó la Motozodiaco para la fabricación de motocicletas y triciclos con grandes ruedas.
A finales de 1974 le ofrecieron una tentadora oferta para vender la fábrica y aceptó. Más tarde se asoció con su amigo Sandro Munari para fabricar aceites lubricantes con la Sandro Munari Motor Oil y equipamiento deportivo con la Sandro Munari Sport Line, para terminar organizó el Motor Show de Bologna con la colaboración de Sandro Munari, Giacomo Agostini, Niki Lauda y Renato Molinari, actividad que traspasó en 1981 al actual organizador, Alfredo Cazzola.
Desde ese momento Zodiaco abandonó Italia para vagar por el mundo en barco de vela y para poder afincarse en Panamá en donde residía desde hacia años.