Saltar al contenido

Ferdinando Innocenti

ferdinando innocenti

Ferdinando Innocenti nació en Pescia el 1 de septiembre de 1891. Su padre, Dante Innocenti, herrero de profesión, pronto se trasladó a la ciudad de Grosseto, donde abrió una ferretería en la calle Galileo, mientras que continuaba su actividad como herrero. Unos años más tarde abrió una segunda tienda en Corso Carducci.

Ferdinando, después de haber completado su tercer año en una escuela técnica, comenzó su actividad con su padre y su hermanastro Rosolino (hijo del primer matrimonio de su padre) a la cabeza de Innocenti Ferramenta (1906). A la edad de 18 años, el joven Ferdinando recondujo la empresa familiar y empezó a comerciar con hierro, sobre todo recuperado de las empresas que participaban en el drenaje de los pantanos de Maremma.

Ferdinando Innocenti

En 1920 comenzó a experimentar las posibles aplicaciones de tubos de hierro y, en 1923, se trasladó a Roma, donde tenía previsto invertir cerca de medio millón de liras en la expansión de su actividad. Por desgracia, el Banco donde se depositó el dinero fue a la quiebra después de unos meses, y Ferdinando se vio obligado a paralizar momentáneamente su proyecto y dedicar su tiempo a recuperar la gran suma de dinero. 1928 vio un auge en el sector de la construcción y la situación económica en Italia era floreciente.

La agricultura también fue creciendo, gracias a la política del régimen fascista y la consiguiente desaparición de la actividad de los sindicatos. por otra parte, una consecuencia negativa de la política gubernamental fue una disminución de entre un 11 y un 12% en los salarios entre 1921 y 1924. De 1921 a 1931 el régimen fascista estableció un gran plan de construcción y modernización, sobre todo en la capital. Ferdinando aprovechó la oportunidad y en 1926 abrió en Via Porto Fluviale un almacén de tubos desde donde fabricó productos para la construcción.

email fazzo – foto4 –

La firma obtuvo contratos de gran prestigio, que no sólo ayudó a transformar la artesanal empresa en una empresa industrial, sino que generó más beneficios que contribuyeron a su crecimiento. En 1929, a causa de la grave crisis, 300.000 personas se registraron en la oficina de empleo, cifra que aumentó a más de un millón en 1931, 715.000 de los cuales en el sector industrial.

En 1932 la producción industrial registró una disminución del 27% si se compara con 1928, pero Ferdinando Innocenti decidió que Milán era el lugar adecuado para trasladar su actividad. La ciudad era, de hecho, muy activa, la Estación Central estaba siendo construida, y la crisis económica no era tan severa como en otras partes de Italia. La sede de Fratelli Innocenti fue oficialmente abierta en Via S. Paolo 18.

Los 20 trabajadores de 1929 pasaron a más de un centenar en 1931, cuando la compañía comenzó la producción de plantas de riego móviles y fijas. La fábrica en Via Pitteri, en el área de Lambrate, en Milán, fue construida en 1933. Aquí, los ya probados andamios Innocenti fueron producidos y comercializados. Una nueva planta fue construida en octubre de 1933 en una franja de tierra entre Via Pitteri y el río Lambro. Para iniciar la producción, un número de trabajadores se trasladó desde Roma.

En noviembre de 1933, el nombre de la empresa se transformó en Fratelli Innocenti Società Anonima per Applicazioni Tubolari in Acciaio. La sede principal se encontraba en Roma, en Via XX Settembre, los activos de la compañía eran de 5.000 acciones por valor de 1.000 liras italianas cada una. De ellas, 3.100 pertenecían a Ferdinando y 1.900 a Rosolino. Para llegar a esta suma la compañía pidió un préstamo de obligaciones por valor de 5.000.000 liras, dividido en 5.000 bonos por valor de 1.000 liras cada uno con un interés del 4% anual.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la fabrica fue incendiada y reducida a un montón de escombros. Después de la contienda los caminos estaban despedazados, las ciudades en ruinas, y el pueblo carecía de medios de transporte. Al igual que el Sr. Enrico Piaggio (creador de Vespa), Ferdinando pensó que la respuesta al problema del transporte eran los scooters, vehículo que representaría un bajo coste de producción, sería económico de operar, y ofrecería tiempos adecuados de desplazamiento en las estropeadas avenidas y carreteras.

Innocenti, aprovechándose de las generosas subvenciones del gobierno, se adentró en la producción de scooters en su reconstruida fábrica en el área de Lambrate, en Milán, e introdujo la Lambretta en 1946, favoreciendo enormemente la movilidad de la población durante la posguerra italiana. Más tarde diversificó la producción hacia la fabricación de piezas de automóviles y prensas para carrocerías para otras empresas como Alfa Romeo, Fiat, Lancia, Ford y Volkswagen.

Un acuerdo de colaboración con BMC llevó a Innocenti a adentrarse en la producción de automóviles, comenzando en 1960 con el A40 Farina en versiones Berlina y Combinata (hatchback). El Combinata se basaba en el modelo británico Countryman, pero tenía un portón trasero más adecuado y otras modificaciones menores. Luego vino el 950 Spider, un modelo de estilo deportivo diseñado por Ghia, y que se basaba en el Austin-Healey Sprite.

Ambos modelos utilizaban el motor de 948 cc del Mini. En 1963, todos los modelos fueron mejorados con la instalación del motor de 1.098 cc, convirtiéndose en los A40S (producidos hasta 1967) y 1100 Spider (hasta 1968). Una versión coupé del Spider se introdujo entre 1967 y  1969. La producción del IM3, basado en el ADO16, comenzó en 1963. Por supuesto, a partir de 1965, Innocenti también construyó el Mini (incluyendo el Cooper) en Italia.

Tras la muerte de Ferdinando Innocenti en 1966, su hijo Luigi se convirtió en presidente de la compañía, pero dentro del contrato con BLMC había una cláusula que indicaba que con la muerte de Ferdinando la empresa sería vendida a BLMC. Lo inevitable sucedió e Innocenti fue absorbida por BLMC por 3 millones de libras. Como interventor de BLMC en aquel momento, Geoffrey Robinson viajó a la planta de Milán para
realizar una evaluación. Impresionado con lo que vio, puso su corazón en el funcionamiento de Innocenti, y logró convencer a Donald Stokes de que él era el hombre adecuado para el trabajo. De hecho, fue en gran parte debido al gran aprecio que Stokes sentía por Robinson que la financiación fue concedida para el proyecto favorito de este último: la versión hatchback del Mini diseñada por Bertone. Sin embargo, antes de que este coche viera la luz del día, Robinson había regresado a Inglaterra en 1973 para ocupar el cargo de consejero delegado de Jaguar.

En noviembre de 1974 se presentaron oficialmente el Innocenti Mini 90 (con motor de un litro de cilindrada) y el Mini 120, con la base mecánica (1.275 cc) del mítico Cooper. Ambos eran pequeños utilitarios de dos puertas y poco más de tres metros de longitud. La crítica de la época valoró positivamente su carrocería, su buen acabado y la buena relación entre dimensiones exteriores y habitabilidad interior.

Heredero del mítico Mini de Issigonis, pero con una línea más moderna y recta, coincidía con éste en su comportamiento nervioso en carretera, gracias al equilibrio y a la rigidez del bastidor y el adecuado escalonamiento de su caja de cambios de cuatro relaciones. Por supuesto, no conviene olvidar la buena relación peso/potencia y las prestaciones del cuatro cilindros de válvulas en cabeza (148 km/h de velocidad punta y 36 segundos en alcanzar los 1.000 metros con salida parada).

El consumo de combustible era muy comedido, en torno a 6,3 litros cada 100 km. El Austin Allegro se produjo en la planta de Innocenti entre los años 1974 y 1975 bajo el nombre de Innocenti Regent. Sin embargo, el Innocenti Regent no tuvo el mismo éxito de su hermano británico y las pérdidas empezaban a incomodar a la BLMC, que finalmente se retiró de Italia en diciembre de 1975. Innocenti fue comprada por Alejandro de Tomaso, pero sólo los Minis (tanto el diseño original como la versión Bertone) continuaron en producción.

De Tomaso después llegó a un acuerdo con Daihatsu, gracias al cual el Mini Bertone pasó a equipar el motor del Charade, con tres cilindros y 993 cc en 1982. En 1990, De Tomaso vendió Innocenti a Fiat, y los días del Innocenti Mini estaban contados. El Innocenti Mini recibió algunos cambios, como el rediseño de los parachoques, y para las luces se utilizaron cristales más claros, modernizando y mejorando su apariencia. Se denominó Innocenti 500 y fue el último modelo que salió de la planta de Innocenti. La producción finalmente cesó con el cierre de la fábrica en marzo de 1993, pero el nombre de Innocenti sobrevivió hasta 1996, en los automóviles importados a Italia por parte de Fiat, como el Zastava Yugo 45 y el brasileño Fiat Elba, versión familiar del Fiat Uno.