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Hispano-Alemán

La marca Hispano-Aleman, fue fundada por Ben Heydrich, importador de Porsche en España y también distribuidor en Madrid de Porsche y BMW. Vizcaya. La historia del Hispano-Alemán Vizcaya, también llamado Porsche Hispano-Alemán, es una historia un tanto escabrosa. A Ben Heydrich le gustaba el concepto de motor central empleado en el Porsche 914/6, pero no encontraba bonita la carrocería, y tuvo la idea de encargar a Pietro Frua de Turín el diseño de una carrocería de tipo Coupe.

Durante varios meses, Heydrich trabajó estrechamente con Frua para la realización del coche. Finalmente, el coche fue presentado en el Salón de Ginebra de marzo de 1971, y llamó la atención del público y de los periodistas, incluso interesó sobremanera a la casa de Sttutgart, que llegó a solicitar de su representante en España varios miles de ejemplares de la nueva carrocería.

Ya en el mismo Salón de Ginebra, y quizá movido por la codicia debido al éxito obtenido, Pietro Frua dejó estupefacto a Heydrich al reclamar la propiedad intelectual del diseño del coche y de los derechos de reproducción, a pesar de que Heydrich era el dueño del encargo, ya que lo había financiado. Ben Heydrich tuvo que hacer uso de su propiedad sobre el coche para conseguir que un tribunal de la capital suiza retuviera el coche. Desgraciadamente, y a pesar de que la justicia siempre le dio la razón a Heydrich, el tiempo transcurrido en años de pleitos legales (hasta 1976) hizo que ese magnífico diseño envejeciera prematuramente y no llegara a ser producido en serie. Mallorca (1972)

En el Salón de Barcelona de 1972 se presentó el Mallorca, un vehículo que se inspiraba en el Lotus Seven. Este vehículo surgió de la iniciativa de Talleres Hispano Alemán de construir un biplaza sobre mecánica Seat.

En un primer momento, el Mallorca fue equipado con el motor del Seat 1430, pero las últimas unidades gozaban ya de la mecánica del popular y brioso FU 1800. Gracias a su reducido peso (600 kg) gozaba de unas aceleraciones sin parangón en ningún otro vehículo nacional de la época. En aquellos momentos, el precio del Mallorca era considerablemente alto, alrededor de 368.000 pesetas.

La prensa del motor de la época destacaba entre las cualidades del Mallorca su estética llamativa, sus buenas aceleraciones y sus frenos potentes, así como la robustez de una mecánica de serie, con la ventaja de la disponibilidad de piezas de recambio de la gama Seat.

Los inconvenientes más citados eran el precio elevado, las reacciones bruscas de una suspensión endurecida, la falta de ajustes de los asientos, que no podían moverse de una posición única, y una merma importante de visibilidad con la capota cerrada.
Entre 1971 y 1976 se fabricaron algo más de doscientas unidades que podían presentar aspectos exteriores ligeramente diferentes, dependiendo de la mecánica que se encontrara bajo el capó y de las opciones incorporadas, como faros antiniebla, llantas de aleación o parachoques.

En el coche, de eminente utilización deportiva, podían viajar dos personas amantes del contacto con la naturaleza con poco equipaje y escasa protección contra el viento y la lluvia disfrutando de unas buenas prestaciones, que podían cifrarse (variando según la mecánica montada) en una velocidad máxima de 150 km/h y una aceleración suficiente para alcanzar los mil metros con salida parada en algo más de 33 segundos.

A pesar de tener menos peso, el consumo alcanzaba las cifras de las berlinas Seat 124/1430, en torno a los 9 litros cada 100 kilómetros en utilización cotidiana. La rueda de repuesto iba alojada en el exterior y un arco de seguridad protegía a los ocupantes en caso de vuelco.

La inspiración inglesa en la realización de la carrocería era evidente, pero había otros detalles que atestiguaban los vínculos de Talleres Hispano-Alemán con Porsche, marca a la que representaban en España, como el escudo del Mallorca que reproducía el escudo de Porsche en el que se había sustituido en la parte central el emblema de la ciudad de Stuttgart por el de la ciudad de Madrid. Tan sólo 250 ejemplares vieron la luz. Finalmente deja de fabricarse en 1976 Castilla (1972) Ben Heydrich, tenía un segundo proyecto paralelo al Mallorca, al que denominó Castilla. Se trataba ni más ni
menos de un coche deportivo inspirado en el Lotus Europa.

El diseño, aprovechaba en casi su totalidad la línea del Lotus Europa, pero introducía muchas mejoras e ideas propias. El propio Chapman dio algunos retoques al chasis, pensando principalmente en los anclajes del motor y en la utilización de cuatro frenos de disco. La carrocería también experimentó modificaciones que le daban mayor personalidad al vehículo y embellecían más algunos de sus rasgos.

El morro fue reformado para alojar dos faros dobles, los que empleaba el Seat 1500; se recortó ligeramente el frontal, cuya boca de aireación estaba compuesta por una rejilla muy estilizada. El capó delantero se ahuecó ligeramente y, en su mitad, llevaba salidas de aire de un estilo similar a las del Mercedes C-111. El techo fue alargado hacia atrás con la finalidad de disponer de una zona corrediza que sería accionada eléctricamente. A
ambos lados del coche, por detrás de los asientos, Heiderich, situó dos depósitos de gasolina de 28 litros cada uno. Sus bocas iban en el perfil lateral del vehículo, cubiertas por unas sencillas rejillas. Por delante de ellas fueron dispuestas unas tomas de aire para la refrigeración del motor. También la trasera fue ligeramente modificada con una terminación muy suave y con los grupos ópticos del Seat 850 Sport.

Tras barajar varias opciones, finalmente estuvo equipado con un motor Seat Sport Coupé 1600. Con una potencia de 110 cv din, este coche se situaba por encima del más potente de los Lotus Europa, la versión TC, y la relación peso/potencia le aseguraban unas prestaciones extraordinarias. La caja de cambios era una Porsche de cinco velocidades. Era una caja cara que por sí sola costaba ya unas 80.000 pesetas. Se calculaba poder comercializar este coche por unas 300.000 ptas.

El prototipo estaba equipado con llantas de seis pulgadas, y montaba neumáticos Wide-Oval Rallye. Gracias a la colaboración que Seat había prestado, este coche iba a ser dado a conocer con la doble marca de Lotus-Seat Castilla. Desgraciadamente, debido a los consabidos problemas burocráticos y de homologación, no pasó de prototipo.

Valencia Verne Ben Heiderich también fue el padre del Valencia 1300, de estética similar al Mallorca, pero impulsado por el motor del Ford Fiesta. Solamente se fabricó un único prototipo. Este entusiasta alemán continuó con sus proyectos automovilísticos durante los años ochenta, como el AVA
cabriolet, el Multicar y distintas versiones descapotables sobre el Subaru y el Seat Ibiza.